Por qué terminé siendo programador

Nota: la siguiente crónica es parte mi historia personal, que comencé a escribir teniendo 28 años. La escribo solamente como ejercicio de autoreflexión. Si sirve para otros fines (como ejemplo, para ilustrar algo, para hablar de como crece la vocación de una persona, o como para darme trabajo 😛 etc.) no hay ningún problema por mi parte por el uso que se le de, ni siquiera sería necesario para mi el que me den crédito o que me avisen del uso que le den (aunque sería un honor, y un levantamiento de autoestima el saberlo ;), solamente pido que no se la apropien (por ser mi propia historia), ni que la modifiquen (es mi historia, no la de ustedes), y hacerlo sería de muy mala educación. Eso sí, se aceptan, como en todo, comentarios, correcciones y sugerencias, yo por mi parte me comprometo a sujetarme a la verdad (desde mi subjetiva perspectiva claro, eso no se puede soltar, menos si se trata de una perspectiva personal como es esta), para así corregir esto y atenerlo más a verdades que a suposiciones personales, siempre que no deje de reflejarse lo que yo creí en su momento, comparado con el hecho crudo y real…

Sobre como fueron mis primeros (y no tan primeros) contactos con las computadoras

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Por qué terminé siendo programador

por Javier Novoa Cataño

La primer computadora que conocí en mi vida llegó a mi casa, cuando vivíamos en la ciudad de Monterrey (era importada de EU), y cuando yo era apenas un niño pequeño, a inicios de los 80s. La máquina era una variante de la Commodore 64 adaptada a los ‘gráficos’ en pantalla (un aparato de TV cualquiera): se trataba de una VIC 20 cuyo sistema operativo era programable vía lenguaje BASIC.

Ya a mediados de la década, mi papá nos compró a mi hermano y a mi un par de libros para niños sobre dicho lenguaje, que junto con el manual de la Vic20 se convirtieron en mi primer contacto con los lenguajes de programación de computadoras. A mi hermano, hoy en día arquitecto, no parecieron interesarle mucho dichos libros, pero casualmente a mi me llamó la atención, sobre todo por la posibilidad de teclear unas cuantas cosas para obtener a cambio los sencillos juegos que se proponían en los libros, además de los efectos visuales de la Vic. Sin embargo, como niño, no le presté demasiada atención a un juguete tan complicado, y si el gusto me duraba dos días, ya era mucho.

Posteriormente tuvimos Ataris 2600 y Nintendos, computadoras poco programables desde la perspectiva de un niño como era entonces interesado en jugarlos nada más, por lo que mi siguiente contacto lo tuve estando ya en la escuela, a nivel primaria, en la segunda mitad de la década y principios de los 90s: como la escuela era particular (y para ese entonces soñar con computadoras en las escuelas era casi un imposible muy guajiro) contaban con una salita de cómputo con unas hoy viejas Macintosh ][. Lo primero que recuerdo haber aprendido fue lenguaje Logo, para hacer dibujitos con la famosa tortuguita 🙂 Pero después cambiaron por enseñar BASIC, y ahí tuve mi segundo contacto con los lenguajes de programación. Claro está. para esa época, no le resultaba nada interesante a un niño aprender ni a dibujar ni a programar en un aparato como esos, así que básicamente lo que más nos interesaba (a mis compañeros y a mi) eran las sesiones en que podíamos entretenernos con los sencillos videojuegos que tenían los maestros. El resto de las sesiones (eran semanales si no mal recuerdo), consistían en aburrida teoría llevada al nivel de niños, junto con práctica en unos cuadernos de ejercicios, junto con un ratito de videojuegos. Lo que sí sucedió a raíz de estas clases fue que, cuando perdía interés en los videojuegos (cosa que no sucedía muy seguido), y cuando mis hermanos me dejaban libre la televisión de mi casa, y no había una buena caricatura que ver claro está, a veces reconectaba la Vic para programar los juegos de aquellos libros que nos regalaron.

Todo esto lo menciono como prehistoria en realidad, jamás me tomé en serio el trabajar con computadoras, ni programarlas, administrarlas o armarlas y desarmarlas. Para mí sólo eran aparatos sofisticados (y caros para la economía de mis papás) con los que, luego de un rato de concentrarse, se podía poner uno a jugar con ellos. El lenguaje que medio aprendí en ese entonces, BASIC, de hecho casi no lo volví a tocar más que en ocasiones muy contadas, sobre todo una vez en que traduje un juego en dicho lenguaje (con QBasic) a C, en mis épocas de estudiante universitario, y en realidad tampoco me ha llamado jamás la atención ninguna de sus ‘variantes’ visuales. Tampoco podría contar el siguiente aparato que programé: un juego de submarino electrónico, en donde programabas las coordenadas de tus barcos, lo mismo que hacía tu oponente, y luego simplemente podías teclear las coordenadas de tu enemigo, y el sistema te decía con luces y sonidos si le habías dado a un barco o al agua. Este juguete fue regalo de unos padrinos que teníamos en común mis hermanos y yo. Ni que decir del primer horno de microondas que tuvimos, o las videocaseteras, televisores, modulares y radios 😛 Así pues, mi verdadero primer contacto tuvo lugar unos años más tarde…

Cuando iba ya en secundaria (12 – 15 años, en la primera mitad de los 90s), sucedieron un par de cosas que me impulsaron a decidirme por una vocacion: en primer lugar, la escuela contaba con sala de cómputo (por lo que veo, creo que fui testigo de la primer avanzada de computadoras en escuelas públicas en México…). Así mismo, un tío que en la familia de mi papá siempre se caracterizó por contar con computadora con la que los sobrinos siempre llegábamos a las reuniones familiares a pedirle que nos dejara jugar en ella, él nos regaló una computadora: una Acer con procesador 386SX, a fabulosos 8Mhz y un botón de turbo que le dejaba ir a 16!!! jajaja. Contaba con un disco duro con la grandiosa cantidad de 40Mb de espacio! que con un programa se podían duplicar fácilmente a 80Mb (recuerdo aún cuando oía hablar de discos de más de 100Mb, me parecían una maravilla! jeje). En fin, venía equipada con MS-DOS ver. 3 (o era 4?), y un entonces desconocido Windows 3.1 (así es, soy, como muchos mexicanos y prácticamente terrestres, que en sus inicios con las computadoras tuvieron el contacto con las PCs a través de Microsoft y su afamado Windows). Recuerdo que la suite de oficina era de Lotus, el procesador de palabras un viejo AmiPro, además del clásico MS-Works. Por otro lado, en la escuela, tenían equipos muy similares al de casa, con MS-DOS (pero sin disco duro y sin Windows), con Works vía diskettes (en ese entonces todavía se conocían los de 5 1/4″!!! y comenzaban a ser desplazados por los hoy también casi obsoletos de 3 1/2″…).

En fin, en esa época ya me había olvidado de programar, salvo sesiones aisladas de (otra vez) BASIC (con GwBasic) en la secundaria, y sin embargo gracias a ciertas revistas de computación que mi papá compraba, aprendí y me comencé a foguear en aquello de configurar la PC de mi casa, desde ponerle un color diferente al prompt del MS-DOS, hasta configurar el sistema con los archivos AUTOEXEC.BAT y CONFIG.SYS. Además, la computadora de mi casa (que en algún momento fue sustituida por una 486 que nos regalaron los mismos padrinos del submarino) contaba también con un curioso aparato externo que me permitió abrirme al mundo: un modem!!! De tan solo 56kbps, era suficiente para visitar algunas páginas de la naciente WWW con Windows. Sin embargo, mi primer cuenta de email no la obtuve hasta muchos años después, en mi época universitaria. El internet para mi fue entonces solo para navegar por sitios de Yahoo! y otras pocas cosas que apenas conocía. Sin embargo, el proveedor del servicio de internet (ISP) que nos dio mi tío (una compañía conocida como Spin), nos daba acceso también a un BBS que me resultó particularmente interesante. Ya que entonces no programaba, lo que más hacía, junto con mis hermanos, era jugar (además de las necesarias tareas escolares, impresas con la impresora de matriz de puntos que teníamos :P) Y en el BBS de Spin por cierto, encontré algunos juegos extra a los que ya tenía: de carreras, de peleas, etc. Además había un acceso a un MUD para jugar en línea en una especie de juego de rol vía puros comandos y descripciones de texto. En este lugar también conocí NetHack, en su versión PCHack, y gracias al internet, me volví adicto a ese juego de arcaica interfaz de texto pero jugabilidad extrema… Cabe mencionar que al poco tiempo perdimos nuestro acceso a internet, y durante algunos años estuvimos haciendo uso, ilegal, de cuentas Telmex que conseguíamos aquí y allá (si, ya se que estuvo mal, aunque en esos días uno como niño no lo ve así, hoy lo reconozco 😉 En fin, otra experiencia más se sumó a mi historia: al poco rato el modem dejó de funcionar por una tormenta eléctrica que cayó en la cercanía (desde entonces aprendí a desconectar mis aparatos cuando no los usaba, y si no contaba con regulador :P) Y por ello, mi papá nos compró un nuevo módem, esta vez interno (y luego le siguió otro más, más rápido que el anterior). Y así fue como comencé a foguearme en otra área en la que me se desenvolver: abrir, armar y configurar computadoras. Pues fui yo, de hecho, quien abrió la máquina y le instaló y configuró el nuevo aparato. Entonces recordaba cómo a veces mi tío solía tener su computadora completamente abierta, cuando le hacía reparaciones o que se yo, y de vez en cuando así lo hacía yo también 😉

En fin, que mi único nuevo contacto con la programación lo tuve también gracias a que en realidad nunca fui malo en los estudios, y por un concurso de matemáticas a nivel 2do de secundaria en la escuela, terminé en primer lugar, con lo que me gané una calculadora, de esas Casio programables y que permiten graficar, pero en sus primeras versiones, no como las de hoy en día. Aunque me llamaba la atención la graficación, a lo que creo que le saqué más jugo fue a la programación. Bueno, aprovechando que ando confesando cosas, debo decir que una vez, en Historia (otra de mis materias favoritas, pero en esa época era sólo un adolescente casi niño sin demasiada moral), utilicé mi calculadora para escribir un acordeón de la materia con el que pasé bien ese examen. Jamás lo volví a hacer, pero bueno, así sucedió (como que con estas cosas uno aprende la lección de Spiderman… detrás de un gran poder hay siempre una gran responsabilidad :P) En fin, el otro uso, también deshonesto pero no del todo, que le di, fue programar fórmulas de física y matemáticas en la misma. Casi siempre he pensado que eso de memorizar no se me da, como que me da flojera memorizar, y siendo sinceros el sistema educativo en México está hecho para memorizar. A mi lo que me gusta es razonar, deducir, y así entender las cosas y por lo tanto aprenderlas. Si en la escuela me hacían aprender la fórmula del área del círculo (pi * radio * radio), me hubiera gustado aprender ‘por qué’ era así, y no solo aprender la fórmula y ya (eso, gracias a Dios, y a mis maestros, lo aprendí años más tarde, en el bachillerato, la carrera y el posgrado, no sólo sobre el área del círculo, sino también otras fórmulas y procedimientos, desde el algoritmo del mínimo común múltiplo o la fórmula del chicharronero para encontrar las raíces de una ecuación de segundo grado, hasta la ley de Newton, el teorema de Pitágoras generalizado, y otras tantas monerías que nos hacen memorizar, pero no entender, en la escuela). En fin, que para algunos exámenes, más como una vía de estudio que como un medio para hacer trampa, me gustaba programar la calculadora con la fórmula ya bien aprendida, de manera que el programa me pidiera los datos de entrada y me arrojara el resultado como si yo lo hubiera tecleado en el aparato. Puesto que a ese nivel ya nos dejaban utilizar calculadora en los exámenes, me fue fácil hacerlo, y la verdad, no le veía el caso a memorizar la fórmula, y ya desde entonces utilizaba esa vieja tradición de los verdaderos programadores, de ahorrarse trabajo en donde se pueda. Al menos así además de memorizar, me ahorraba la tediosa labor de estar tecleando en la calculadora durante el examen, junto con el tonto riesgo de teclear mal y por una tontería tener un mal acierto en el examen 😉 Eso sí, hice mal en pasarle el truco a algunos compañeros, y con el pretexto de ‘maestro, le puedo prestar mi calculadora a fulanito’, ellos simplemente invocaban el programa que previamente les había enseñado a usar, y anotaban sus resultados 🙂 Lo que tuvo de malo ese hecho fue que, precisamente, ellos no entendían eso de programar el aparato, y sólo buscaban el resultado final (aunque, desde la perspectiva en que hoy me encuentro, puedo decir que ya entonces utilizaba unos cuantos conceptos en los que hoy creo firmemente: el uso libre y compartido de la información (no los aciertos de un examen, claro, sino el hecho de permitirles usar mis programas sin restricción), la importancia de contar con usuarios que prueben tus sistemas y el hecho de que en principio los usuarios generalmente (aunque no siempre) están interesados en los resultados, no en los rollos técnicos que te llevan a conseguirlo). Y antes de terminar, aclaro: cuando en secundaria participé a nivel regional, estatal y federal en los concursos que organizaba la SEP para probar los conocimientos a nivel secundaria, jamás usé esas trampas, trucos, programas y algoritmos, en parte por que sabía que era lo correcto, además porque sería injusto para los otros concursantes que no contarían con ese medio, y también por miedo a que me descubrieran haciendo trampa (lo viera yo o no así), a todo eso también había que sumarle el hecho de que previamente debía conocer qué fórmulas ocupar, pues la memoria de la calculadora era muy poca (sin embargo esta no era la razón más fuerte, me hubiera bastado con capturar las fórmulas más difíciles y ya ;). Y la calculadora siguió funcionando varios años más, sin embargo aunque seguía usándola de esta forma de vez en cuando, en ocasiones importantes (exámenes finales, trámites de admisión y démás), no la usaba más que como calculadora normal, salvo por las gráficas 🙂

Y fue en esos días, cuando todavía se es niño y llegan a preguntarte ‘¿qué vas a estudiar cuando seas grande?’ que les contestaba que quería estudiar lo que fuera, siempre y cuando tuviera que ver con computadoras. Aunque unos años después en realidad no recordé ese hecho, y muchas otras áreas del conocimiento también me llamaron la atención (las matemáticas, la química…) Pero como en ese entonces tenía esa idea, cuando llegó la edad para avanzar al nivel preparatoria, terminé quedando dentro del IPN (mi hermano también, pero desde entonces también el se fue por el dibujo técnico y posteriormente la arquitectura). Yo me fui a Voca 9 (el CECyT Juan de Dios Batiz, homóloga por cierto de la secundaria donde estudié), y tuve todo un primer año para decidirme por una carrera técnica. Aquí, resultaba casi lógico que me hubiera decidido por la carrera de técnico en Programación, soñaba con hacer juegos y demás. Sin embargo, otra área ya me venía llamando la atención desde niño: alguna vez los reyes magos nos regalaron un kit de electrónica muy interesante: podías armar y desarmar fácilmente circuitos sencillos, con los que ibas aprendiendo cómo funcionan los mismos, para que sirven los distintos componentes y bueno, siempre me ha gustado ese juguete (gracias reyes magos! 🙂 Y si le sumamos mi naciente experiencia abriendo, armando y configurando computadoras, terminé optando por la carrera de técnico en Sistemas Digitales, opción recurrente que me seguiría los pasos años más tarde también. Y la verdad, fue una gran experiencia: aprendí de electrónica y de cómo funcionan las computadoras POR DENTRO, antes de irme a las afueras. Y no solo eso, la currícula de la carrera incluía además dos semestres enteros de programación, así que no me fui con las manos vacías. Y ahí aprendí el lenguaje que se convirtió desde entonces en mi lingua franca, algo así como el español para mí: el lenguaje C. El maestro, casualmente, era compañero de trabajo (en otro trabajo que tenía) del mismo tío nuestro de las computadoras. Y aunque en ese entonces no me volví experto programador, era bueno. Programábamos vía MS-DOS, utilizando el Borland C 4 (sucesor del Turbo C que nunca llegué a utilizar) y ahí si, me comencé a adentrar en el fabuloso mundo de la programación.

Fue por ello precisamente, que al momento de elegir carrera, y escuela para estudiar, terminé optando por ESCOM (la escuela superior de cómputo, del IPN). Pocos compañeros míos eligieron la misma opción, casi todos se fueron a UPIITA, en donde continuabas con la electrónica (y oh sorpresa, la mayoría de ellos, por lo que se, ahora trabajan como programadores 😛 el campo laboral es más amplio en esa area que en electrónica aquí en México…) En ese entonces, ESCOM era relativamente una nueva escuela (no tanto como UPIITA, pero solo por unos pocos años), y comencé a estudiar ahí en 1998 (y otra casualidad: la calle sobre la que se encuentra ubicada ESCOM se llama también Juan de Dios Bátiz!). Durante el primer año, de tronco común, aprendí más lenguaje C, desde lo básico otra vez, hasta técnicas de programación más avanzadas, estructuras de datos y otras monerías muy interesantes. Pero al año, tenía que elegir especialidad, y las opciones eran: sistemas (enfocada sobre todo a la programación), y electrónica. Y sí, volví a decidirme por la electrónica, no se porque tengo eso, pero me llama mucho la atención, a pesar de que no me dedico a ella, y casi ni siquiera lo tengo como hobby, ni leo mucho de ella. En fin, resultó después que el programa curricular de electrónica era el más parecido a lo que había en ESCOM antes de que existieran las especialidades, y según muchos maestros, seguía siendo la especialidad más completa. De hecho, seguía habiendo lenguajes de programación, bueno, más C, y después un año de C++, que aunque aprendí bien, no utilicé mucho, aquello de la orientación a objetos aún no me entraba en la cabeza, sino hasta años después.

Y lo que son las cosas, el proyecto terminal que realicé con otros 3 compañeros (en ESCOM, para titularte, debes hacer un proyecto de un año), no tuvo que ver con electrónica, sino con un sistema 😛 Eso sí, durante esos 3 años aprendí bastante de electrónica: llegamos a hacer un brazo robot, un elevador a escala, un termómetro digital… y otra de las cosas que desde la vocacional me gustaron: el eslabón perdido entre electrónica y programación, aprendí lenguaje ensamblador para varios microprocesadores y microcontroladores. En total, he programado el Atmel Z80, un par de PICs, el 6502 y otro 65xx que no recuerdo (y del 8080 sólo lo llegué a programar muy poquito vía la utilidad DEBUG del MS-DOS). Me sigue gustando el ensamblador, pero no me dedico mucho a ello, y aunque no me dedicaría para vivir a ello, si le entraría de repente a algún proyecto. De hecho, me bastaría con conocer un juego que descubrí hace menos de un año, Core Wars, en donde cada guerrero es programado en una especie de mini-lenguaje ensamblador llamado Redcode, ya que me pueda dar un tiempo me pondré a ello 😉

En esos años, ya no teníamos la vieja 486, sino una Pentium II que mi mamá compró a través de una tanda que organizó aquel tío también. Digamos que oficialmente pertenecía a mi mamá, en la práctica pertenecía a todos, pero administrativamente era yo quien la configuraba, administraba y mantenía en buen estado 🙂 Y finalmente, es de las computadoras más lentas que mi papá tiene en su negocio de cibercafé hoy en día.

En fin, mi proyecto terminal, como dije, fue un sistema, de prediagnóstico de anemias, utilizando análisis de imágenes de muestras de sangre. Un compañero y yo nos dedicamos exclusivamente al análisis de las imágenes: separar cada objeto-célula, determinar tamaños, números y formas para dar un prediagnóstico de posibles anemias. El sistema también tiene un módulo de base de datos para almacenar información de historiales médicos (esto lo realizó una de las compañeras), y parte de esa información junto con los resultados del análisis de imágenes es utilizada por una red neuronal (labor de la otra compañera) que aprendiera a determinar también la posible existencia de síntomas de anemia en el paciente. Lo programamos todo para Windows, utilizando el Borland C++ Builder 5, ese que tiene ventanas programadas en Delphi (una especie de sublenguaje de Pascal). Hoy en día no lo programaría así como lo hicimos, para empezar porque no utilizamos el potencial que nos brindaba C++, casi todo fue C y no aprovechamos ni la posibilidad de hacer objetos (salvo las ventanas que C Builder ya crea), ni la API que ya viene con el paquete. Eso sí, nos ganó el derecho no sólo al título de ingenieros en sistemas, sino también a un breve reportaje de televisión 😛

Nótese como, hasta entonces, seguía programando en Windows, como a la fecha lo hago en el campo laboral la verdad más por necesidad que por gusto, y sin embargo, desde que tomaba clases de computación en la secundaria, cuando te enseñan la historia de la computación y esas cosas, te hablan de arcaicos y gigantes sistemas como la ENIAC o la UNIVAC, te mencionan las tarjetas perforadas (que yo jamás he visto una en ‘tiempo real’ :P), y por ahí se cuela la información de que existe algo llamado Unix, pero hasta entonces jamás lo había conocido. En ESCOM, durante la materia de programación, una vez tuvimos unas prácticas para programar en Unix, utilizando el editor vi y el compilador cc para generar unos muy sencillos programas, y en la materia de sistemas operativos obviamente se mencionaba, sobre todo para hablar del tema de semáforos y demás cosas que tiene Unix, pero no recuerdo qué pasó con las prácticas, el caso es que no tuve contacto directo con ese sistema. Y otra vez se nos presentó la oportunidad de instalar Linux en la máquina, una versión del Mandrake, sin embargo no nos dio tiempo y para entonces olvidé que existía algo llamado linux, unix y demás. Si además tomo en cuenta lo que se de historia al respecto, Linux comenzó a hacerse un fenómeno comercial en el 98 (año en que yo entré a ESCOM), y para el año en que estaríamos instalándolo en nuestra máquina escolar, sería para el 2001 o 2002, no se si a esa altura, por nuestro nivel de conocimientos sobre todo, ya habríamos podido instalar Linux (tomando en cuenta que a la fecha, me sigue llegando a costar trabajo algunos detalles, aunque hoy en día ya lo veo como un reto y un gusto, pero en ese entonces probablemente me hubiera frustrado de inmediato) (Nótese también cómo sí me gusta la historia! (en este caso de la computación, pero de otros campos también me gusta) espero con eso redimirme de mis trampas de secundaria :P)

Al terminar la escuela, casi de inmediato conseguí trabajo, programando PDAs. Yo me dedicaba a utilizar el Embedded Visual C++ (aunque en realidad casi todo seguía haciéndose en C) para programar Pocket PCs en Windows CE. Ahí también aprendí en la práctica el SQL para comunicarme con bases de datos, y el Power Builder, un lenguaje para programar ventanas de Sybase, pero así como todos los demás lenguajes de ese tipo, me desagradan muchísimo… De esa época támbién viene mi primer gran éxito profesional y electrónico: con mi sueldo me pude comprar mi primer computadora. Pero puesto que las de marca son caras, y puesto que ya sabía desde antes que las armadas, bien armadas, son buenas, me fui un día al centro de la ciudad de México con mi hermano a comprar el gabinete, fuente de alimentación, tarjeta madre, microprocesador, memoria, disco duro, lector de CDs, bocinas, monitor, teclado y mouse (óptico) con los que armé también mi primer computadora enterita 🙂 Y dio varios años de buen servicio como a la fecha lo sigue haciendo en el negocio de mi papá a donde fue a parar recientemente.

Podría decirse que gracias al desencanto que mi primer trabajo me provocó, decidí regresar a la escuela dos años después (en la empresa solo estuve año y medio, el medio año restante sobreviví con mis ahorros, casi no la libro, estudiando para el examen de admisión). Así fue como llegué al CIC (Centro de Investigación en Computación) del Poli también. Años antes ya sabía de las maestrías en este lugar, y de hecho barajé la posibilidad de hacer la maestría al terminar la escuela, nada menos que en Sistemas Digitales (más electrónica!), pero conseguí trabajo y lo olvidé, y al final me metí a Ciencias de la Computación…

En el CIC retomé el gusto por las matemáticas, materia en donde conocí a quien sería mi asesor de tesis. También aprendí algunas cosas que en la escuela, al haber tomado electrónica, no aprendí: sobre todo teoría de autómatas y teoría de la computación en general, materia que por cierto, siendo muy matemática, me encantó, a pesar de lo difícil 😉 Y también programamos otro PIC en una materia donde volví al ensamblador y donde aprendí de gramáticas, parseadores y analizadores léxicos (otra de las carencias del área de electrónica de ESCOM). También comencé a aprender Java, primero de manera muy amateur, y luego por mi cuenta con más dedicación, pues estaba decidido a realizar mi proyecto de tesis utilizando ese lenguaje. Relacionando las matemáticas, la programación, los autómatas, y los sistemas complejos que ahí conocí (y a los que también les agarré mucho gusto), fue como terminé conociendo los autómatas celulares (ya había oído hablar desde chico del Juego de la Vida, que me parecía interesante, pero no sabía que esos bichos tuvieran más aplicaciones…). Y fue así como, en relación con mi futuro asesor de tesis, me metí al tema de la modelación y simulación de flujo de tráfico vehicular con autómatas celulares. Mi tesis estuvo dedicada a la invetigación de un modelo con autómatas celulares más general que los que ya existían, aplicado en particular a analizar la probabilidad de ocurrencia de accidentes de tráfico. Aún me falta hacerle su página web (el proyecto de ESCOM sí que la tiene: proyecto SIPRA http://members.tripod.com/~sides_escom/), pero ya lo haré cuando tenga tiempo 🙂 Por cierto, el haber entrado en contacto con Java, y gracias a un interés que despertó en mi poco antes de entrar al CIC, me permitió retomar la orientación a objetos y ahora es uno de mis paradigmas favoritos 😀

Además, aprendí dos actitudes fundamentales: la de investigar y la de tener iniciativa para crear las herramientas cuando se necesitan y no se tienen a la mano… Hoy en día además de ingeniero en sistemas, programador o maestro en ciencias, me autodefino también con intereses en la investigación, área por cierto muy castigada en la economía de mi país, y que la verdad no se lo merece…

Y también en el CIC volví a encontrarme con otra materia que en ESCOM conocí durante un semetre y que me encantó: sistemas operativos. (También tuve una materia de inteligencia artificial que dejó mucho que desear, hoy pienso que me hubiera encantado si me enseñaban LISP, pero aprendimos Prolog (que no es tan malo la verdad), pero a medias (lo cual si es malo), y el área de IA que también siempre me ha llamado la atención, la he dejado postergada desde entonces, ya veremos si otro día con más calma…)

Durante este período, estuve becado por CONACyT, y con mi primer beca me compré mi primera laptop, y que disfruté bastante hasta un desgraciado incidente… (por cierto esa primer beca llegó como 3 meses defasada (esó sí, acumulada), y yo muriendo de hambre porque estuve así con los puros ahorros de mi anterior trabajo! y no lo hubiera logrado si mis padres no me hubieran ayudado en esos precarios tiempos)

Bueno, estaba con los sistemas operativos, y ahí nos enseñaron programación avanzada en nada más y nada menos que UNIX! Y como requisito, había que instalar por lo menos una partición de Linux en una máquina. Así fue como me adentré de lleno en Linux. Unos años antes un primo me había regalado una versión de RedHat que pude instalar en mi casa pero nunca usaba por la dificultad de configurarlo, y luego también obtuve un LiveCD de Mandrake y otro de Ubuntu, pero tampoco les hice caso. Fue hasta que en esta materia tuve que hacerlo que me di cuenta de la maravilla que en realidad es 🙂 Comencé por instalar Fedora Core 3 en la máquina que tenía en la escuela, y también en mi casa y en mi laptop (que luego subí a Fedora 4). Posteriormente opté por SuSE Linux, en ese entonces 9.1, en mi casa y laptop, pero en la escuela seguí con Fedora 3, y de hecho en esa máquina y con ese sistema operativo realicé todo mi proyecto de tesis: aunque programado en Java que para entonces aún no era GPL, editaba los archivos con kdeveloper, compilaba en kconsole (en lo personal a mi siempre me ha gustado más KDE que GNOME, aunque este último no está nada mal), depuraba también en la consola (siendo novato, no me quedó de otra más que depurar con puras impresiones de líneas que me informaran del estado de mi programa, fue una labor muy difícil, pero al final salió bien :), el documento de tesis fue hecho todo en LaTex, con imágenes editadas en The Gimp, y el CD que entregué fue quemado con K3B. En otras palabras, no sólo me adentré en Linux, sino también por consecuencia en el software libre (o de código abierto, para mi la diferencia en cuestión del resultado final es mínima, y las diferencias filosóficas, que si me importan, no las veo tan graves, solo es cuestión de como se miren las cosas, desde puntos de vista diferentes, pero viendo el mismo objeto: el software y cómo se desarrolla). Entré así al mundo del software libre, gracias a las pláticas con un compañero mucho más enterado en el tema, y desde entonces me he vuelto desde un fan, hasta un pequeño aprendiz de hacker :), con intenciones también de desarrollar al estilo open source, y por que no? hasta de hacer negocios y vivir de ello! (y aquí abro un importante paréntesis: con hacker me refiero al significado original de la palabra, con orígenes desde la década de los 60’s, hablando de ‘verdaderos programadores’ y nada que ver con crímenes informáticos… más info. en ‘HOWTO become a Hacker’ de Eric Raymond http://catb.org/~esr/faqs/hacker-howto.html, una traducción al español aquí: http://mx.geocities.com/nickidname/principal.html, pero advierto que la traducción no tiene fecha de última modificación y no puedo asegurar que esta traducción esté actualizada respecto a los últimos cambios que se hayan hecho en el original en inglés. También recomiendo el resto de escritos de Eric Raymond (http://catb.org/~esr, sobre todo la serie que se relaciona con ‘La Catedral y el Bazar’) y para contrastar y complementar, también los de Richard Stallman (http://www.gnu.org/, sobre todo el Manifiesto GNU y todo lo relacionado a Software Libre), y el sitio de la Open Source Initiative (http://www.opensource.org/)) (en estos sitios suele haber links a traducciones en español y otros idiomas también)

En principio en mi casa usaban el SuSE 9.1, yo los exhortaba a ello y de hecho les gustaba, pero luego por un problema con el Windows 2000 que tenía instalada la máquina, tuve que reformatear, reinstalar todo, y el Linux también tuvo que ser modificado, pero ya no lo configuré tan bien como antes, no tenía mucho tiempo entonces, y empezó a quedar en el olvido, desafortunadamente. Por fortuna, con mi novia (ahora esposa), si tuve más éxito: le instalé OpenSuSE 10 a su laptop y a la fecha lo tiene instalado y lo usa de vez en cuando. Hoy en día que acabo de instalar OpenSuSE 10.3, estoy por atacar de nuevo para que lo use de manera más definitiva 🙂 Por cierto, el por qué llegué a OpenSuSE 10.3 tiene que ver con un reciente fracaso mío, del cual aprendí una valiosa lección: adquirí una nueva laptop debido a que la anterior se echó a perder definitivamente. Tenía un problema con el contacto donde se conectaba la corriente eléctrica, y teniendo experiencia con armar y desarmar computadoras de escritorio, se me hizo fácil desarmar esta, soldar bien la patita que tenía el falso, rearmar y volver a encender. No se en sí en donde estuvo el problema, pero me atrevo a decir que no fue en el armado/desarmado de la máquina (aunque al final me sobraron como tres tornillos jajajaja), sino en el soldado que hice, muy sin precauciones, y el caso es que la máquina encendía pero no arrancó de nuevo. Algunos decían que no se veía el video, pero la verdad es que ni eso era, simplemente no arrancaba, no parecía que siquiera entrara a las rutinas de arranque… al menos así me conseguí una nueva máquina, que ya me merecía y necesitaba 🙂 y aprendí a no meterme con laptops aún 😛 y a ser más cuidadoso al soldar circuitos, que no son como los de la escuela : Por otro lado, hoy en día me reinvindico también de cuando adolescente me pirateaba cuentas para acceder a internet, pagando la mía propia, inalámbrica por ser más práctico en una casa tan pequeña donde es mejor tener dos laptops a computadoras de escritorio 🙂

Y por otro lado, desde el 2002 tuve mis primeros contactos con el HTML para páginas web. Hoy en día soy el responsable de la página web de un movimiento al que pertenezco (http://www.torcasajuv.com/), pero gracias a un compañero que me brindó mucha ayuda en el período 2004-2005 y a lo que aprendí de aquel amigo con quien hice mi tesis en ESCOM, empecé a tener contacto con un lenguaje de programación más: PHP, que relacionado con MySQL lo he convertido en una potente herramienta para otra área que me interesa: el desarrollo web. Me he metido un poco al ActionScript de Flash, no tanto como me gustaría, pero tampoco tan poco como para no saber, aunque puedo vivir sin ello 😛 y también se de javascript.

En fin, terminando el programa curricular de la maestría (que no la tesis, me tardé todavía un año más, en junio pasado apenas presenté mi examen de grado, salí con mención honorífica!), entré a trabajar en un lugar en donde básicamente se dedican a Java, por lo que me he especializado más en ese lenguaje, aunque sinceramente no me llama mucho la atención la certificación, por ahora. Pienso que me interesa más aprender más cosas en vez de enfocarme ahorita en un solo lenguaje. Quisiera certificarme eso sí en administrar sistemas Linux, pero en cuanto a programación me gusta más quedarme abierto a muchas posibilidades. Hoy en día estoy estudiando Python, y me está pareciendo muy interesante. Como práctica, me conseguí el código de Cage (http://www.alcyone.com/pyos/cage/), que modifiqué para agregar la funcionalidad de autómatas de simulación de tráfico (si les interesa les paso mis modificaciones, aún no consigo contactar con el autor para que, si quiere, las suba también).

En conclusión (por fin!!!) estos son los lenguajes de programación con los que me he visto inmiscuido:
-C / C++ (al ‘natural’ y también con las APIs y entorno de Borland C++ Builder y de Embedded Visual C++, también he manejado un poco el STL para C++)
-Java (en aplicaciones de consola como mi tesis, gráficas con Swing muy poquito, y aplicaciones Web, además es el lenguaje con el que he estado trabajando más últimamente)
-PHP, HTML, javascript y actionscript de flash (en estos también me he estado metiendo mucho últimamente)
-BASIC (suficiente, pero no me pidan aprender VB y esas cosas, no me laten…)
-Python (en proceso de aprenderlo)
-LaTex para generar documentos
-Prolog
-Logo (muy poquito y hace centurias…)
-Delphi (muy de refilón, por mi contacto con el Borland C++ Builder)
-SQL para acceder a bases de datos, en Sybase iAnywhere (para PDAs), MySQL y Oracle (junto con los famosos PLs)
-Lenguajes RAD (PowerBuilder de Sybase y Forms de Oracle) (me da pena mencionar estos, pero asi ha sido…)
-Ensamblador del Z80, 6502, 65??, 8080, Redcode (:P) y dos PICs (que no recuerdo sus números, uno en ESCOM y otro en el CIC, pero algo que he aprendido es que en ensamblador, como en otros lenguajes, contar con documentación, y fundamental acceso a internet para investigar, dispara mi potencia de programador a una muy gran escala y no es para mi necesario saber las cosas de memoria, sino saber dónde buscar para aprender y desarrollar…)
-ShellScript de Unix, Batch de MSDOS
-Lenguajes matemáticos: Octave (que usé para mi tesis de maestría) y Matlab (que use a lo largo de la maestría)

Además, en computación he tenido experiencia en las siguientes áreas:
-Programación (ahí está la lista de lenguajes que he tocado al menos una vez en mi vida)
-Desarrollo web
-Administración de sistemas, mejor si son Linux/UNIX (no a nivel profesional, sino en mi casa :P, pero la verdad me gustaría muchísimo conseguir un trabajo o proyecto que tuviera que ver con este sistema, desde programar en él, hasta incluso administrarlo…) (he instalado exitosamente Fedora Core, RedHat y openSuSE en PCs, y configruado varios servicios locales. Últimamente me he querido meter, además de más configuración, en levantar servicios en red para trabajar remotamente en mi compu estando en otros lados 😛 aunque no llevo mucho aún)
-Análisis y diseño de sistemas, utilizando sobre todo UML, pero no necesariamente
-Paradigmas de programación (orientado a objetos y procedural, me interesan los agentes pero nunca me he metido)
-Mantenimiento de computadoras (a nivel hardware y electrónica, circuitos lógicos y demás chucherías)
-Bases de datos (creación, mantenimiento, desarrollo de consultas y procedimientos, y reportes en CrystalReports) (aunque la verdad, ya me estoy cansando de hacer puros sistemas que sólo tienen que ver con consultas a bases de datos, en el clásico esquema de consultas, altas, bajas y actualizaciones sin más nada (y el que tengan procedures y triggers no los hace más interesantes para mi, eh?), pero tambien soy consciente que son lo que más hay hoy en día para desarrollar y mantener…)

En otras áreas que se pueden relacionar con programación o computación en general, he hecho cosas con:
-Autómatas celulares (juego de la vida y modelos de tráfico vehicular sobre todo)
-Análisis y procesamiento de imágenes (desde mi tesis en ESCOM, a un juego de un rompecabezas para MSDOS con intefaz gráfica)
-Sistemas complejos en general
-Matemáticas (series de Fourier, autómatas, máquinas de Turing, etc.)
-Ajedrez (por ahi tengo unas clases que hice como práctica personal en Java (junto con un diseñito en UML) para determinar los posibles movimientos de piezas en un tablero, siguiendo las reglas del juego)

Me llaman también la atención, aunque no me he metido mucho con:
-Inteligencia artificial
-Redes neronales
-Redes de computadoras y protocolos (de esto se un poco más por mis estudios en ESCOM y un interés particular que tengo en ellos) (además, en casa de mis papás y en mi casa soy normalmente yo el que configura las redes, conexiones, ruteadores y demás cosas 🙂

Y por último, en general me llaman la atención muchas otras cosas además de las computadoras…
-Leer, sobre todo fantasía y ciencia ficción, pero me gusta desde lo técnico y folosófico de mi área (últimamente más enfocado a Unix y a historia/paradigmas/filosofía del software libre/open source y del movimiento hacker), hasta teología, y también novelas de muchos otros géneros
-La astronomía amateur
-El ajedrez
-Un poco de videojuegos: sobre todo los de estrategia, en tiempo real o por turnos, y los de rol (en particular soy fan de los roguelike)
-El cine (suspenso / terror de preferencia, también ficción y fantasía), la música (rock, metal y trova sobre todo)
-La historia en general (de México, de la humanidad, de ciertas áreas de interés mío, etc.)
-El cristianismo en general y el catolicismo en particular, en cuanto a enseñanzas, historia, teología, pero sobre todo vida y lo que puedo dar de mi para cooperar con ese Gran proyecto… (de paso, las filosofías de otras religiones y modos de pensar también me interesan mucho! al menos para leer y conocer)
-Estar con mi familia, y por supuesto la vida 🙂
-(ah si! y la electrónica, siempre ha quedado a un lado, pero siempre ha marcado pasos fundamentales de mi vida profesional 😉

Nota: si toda esta parte final parece un curriculum, la verdad es que no estaría mal si alguien interesado en mis aptitudes y capacidades me contacta para proyectos interesantes (claro está, si luego de tan larga historia, todavía ese alguien aguantó mi egocentrismo para llegar hasta aquí 😀 ). No me cierro a posibilidades, pero tomen en cuenta que soy casado, con proyecto de tener familia, y que vivo al norte de la ciudad de México 😛

Y en cuanto a este pequeño registro de mi propia historia, mi plan es irlo haciendo crecer, conforme los eventos relacionados al tema vayan sucediendo y haya tenido tiempo de reflexionar sobre ellos, o conforme me acuerde de más cosas también…


jnc
10/marzo/2008

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1 Response to “Por qué terminé siendo programador”


  1. 1 alexander marzo 17, 2013 en 23:31

    haa no terminé de leerla toda pero es buena historia hasta donde llegue de los links de hack jeje, creo que todos los que estamos en este ramo de los sistemas, de alguna u otra forma tenemos nuestra historia de cómo nos empezamos a relacionar con las computadoras, yo recién egrese de ESCOM y ya ando trabajando, no creo regresar a estudiar para hacer una maestria como tu por que mi situación se enfocaba más al negocio (hacer dinero) que a la investigación pero si me llama la atención, buena historia, regresaré para terminar de leerla.


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